TALENTO: URUGUAY DESARROLLA RESPIRADORES PARA ENFRENTAR EL COVID-19

Fecha de publicación: 16/07/2020

Dos equipos multidisciplinarios produjeron 50 dispositivos en tiempo récord, que servirán de respaldo ante una eventual falta de insumos.

En el marco de su exitosa gestión de la pandemia, Uruguay se anticipa a un eventual desabastecimiento del sistema sanitario y concluye la producción de 50 respiradores en tan solo 40 días. Bajo la modalidad de llamado a propuestas realizado por la Agencia Nacional de Investigación (ANII) y el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), consorcios de empresas crearon dos modelos de respiradores artificiales con el asesoramiento de instituciones académicas y científicas. Así, el país da un paso más en su estrategia de lucha contra el COVID-19, sacando a relucir lo mejor de su talento nacional.

Si bien Uruguay ha logrado aplanar la curva de contagios y hoy presenta una de las cifras más bajas de pacientes críticos y fallecidos en el continente, el país optó por adelantarse a las contingencias y desplegó una serie de convocatorias para científicos y profesionales del sector tecnológico, a los efectos de generar respuestas innovadoras tras la llegada del coronavirus.

En esa línea de trabajo, la ANII y el MIEM seleccionaron dos iniciativas para desarrollar 50 respiradores pulmonares, que fueron apoyadas con 140 mil dólares. Producto de la labor conjunta de tecnólogos, ingenieros y profesionales de distintas disciplinas, se creó un modelo de respirador modular, orientado a expandir la capacidad de los hospitales, y otro modelo móvil, fácilmente transportable. Ambos equipos cumplen con las normas internacionales para la fabricación de respiradores rápidos en el marco de la actual emergencia sanitaria.

Confianza y unidad de propósito, claves para la innovación

 

El consorcio formado por Spectrum Uruguay, Vivestar, Fundación Latitud e Inteka es responsable de dar vida al proyecto “Respiradores Neumáticos Modulares de Emergencia (RNME) para conexiones individuales o colectivas”. Gracias a la labor conjunta de un grupo multidisciplinario de profesionales, integrado por un equipo médico, un equipo mecánico-neumático, un equipo eléctrico-electrónico, un equipo de diseño y un equipo de producción, se desarrolló un dispositivo eficiente, económico y de rápida construcción, con materiales fácilmente asequibles y que no requieren de un proveedor específico.

El responsable del proyecto y director de Vivestar, Pablo Díaz, destacó la “fuerte unidad de propósito” como aspecto clave en la ejecución del proyecto.

En ese sentido, Díaz señaló que el exitoso resultado obtenido demuestra “la capacidad de reacción y la capacidad técnica” que existe en el país para afrontar circunstancias desafiantes. “En Uruguay tenemos gente que tiene capacidad. Si quienes estamos en el país, buscamos potenciarnos y trabajar en distintas disciplinas de manera conjunta, seguramente tenemos mucho para aportarle a nuestro continente”, destacó.

El empresario subrayó el potencial de Uruguay como proveedor de insumos médicos para otros países de la región, por la idoneidad de los profesionales uruguayos y la vasta experiencia de trabajo en la materia. “Perfectamente podemos buscar soluciones económicamente asequibles para países con menos recursos y ofrecer un servicio donde nuestra gente pueda plasmar todas sus capacidades”, enfatizó.

Gracias a la favorable evolución de la pandemia en Uruguay, el país no ha tenido necesidad de recurrir a los equipos fabricados, pero a los efectos de compartir el resultado de este proceso, los creadores de RNME crearon un sitio web para que en otros países se pueda replicar la experiencia. “Dejamos libre toda la ingeniería del proyecto para aquel que quiera reproducirlo. Queremos compartir los resultados para que puedan servir en otros lugares de América Latina, para que quién quiera fabricar respiradores los pueda hacer, utilizando nuestro planos y nuestra ingeniería”, detalló el responsable.

 

El know how uruguayo

Las empresas Ingenca y Pensur son las responsables de Respirone, el proyecto que dio vida a un modelo móvil, de gran velocidad y efectividad, y que cubre el 95% de las patologías respiratorias. En base a una investigación previa de documentación médica, se diseñó un equipo pequeño, fácilmente transportable en ambulancias y pasible de ser instalado tanto en hospitales como en lugares no convencionales. Con una batería que permite autonomía de hasta cuatro horas, el dispositivo cuenta con dos modos de respiración: uno controlado por volumen y otro por presión. Además de ser muy intuitivo y sencillo de programar, es fácil de limpiar y esterilizar.

El respirador fue desarrollado en base a insumos asequibles, a los efectos de generar un dispositivo económico, por debajo del valor de mercado. “Buscamos materiales que no tuvieran sorpresas, queríamos hacer algo nuevo pero no reinventar la rueda”, expresó Germán Bardier, director de Ingenca y responsable de Respirone. 

“Quisimos crear un dispositivo portátil para llevarlo en una ambulancia y trasladarlo de un sitio a otro”, señaló. Además, el responsable subrayó el imperativo de que fuese un respirador “barato”, a los efectos de que pudiese ser reproducido en grandes cantidades.

En cuanto al proceso de producción de los dispositivos, Bardier destacó lo exitoso de la experiencia y el valor de tener un propósito común al equipo. “Sabíamos que si nos juntábamos ingenieros eléctricos, mecánicos, técnicos en electrónica y demás, podíamos llegar a hacer algo que no tuviera nada que envidiarle a un respirador de Europa o Estados Unidos, con años de desarrollo”, destacó.

En ese sentido, el responsable de Respirone subrayó el gran nivel de los profesionales involucrados y el conocimiento acumulado tras superar desafíos como el presente. “Esta experiencia nos enseña que en el país las capacidades sobran. Uruguay tiene el know how para desarrollar equipamiento médico”, destacó.

 

Sinergia y talento

El presidente de la ANII, Flavio Caiafa, destacó el exitoso resultado de la convocatoria y la gran calidad de los dispositivos generados. “La idea era hacer respiradores fáciles de construir, de bajo costo, con capacidades mínimas para afrontar un posible pico (en el número de contagios). Por suerte, este pico nunca llegó. Se hicieron respiradores de un excelente nivel en 40 días, mejores en su capacidad que un equipamiento mínimo”, destacó el jerarca.

El éxito de la colaboración público-privada da cuenta de la gran “coordinación y articulación” que existe entre “instituciones de investigadores, la industria, los innovadores, las empresas de ingeniería”, señaló Caiafa. “Son un excelente ejemplo de que en Uruguay hay capacidades para hacer cosas bien y de forma eficiente y rápida”, expresó.

Asimismo, el jerarca subrayó la pericia de los profesionales uruguayos, puesta de relieve en la presente experiencia. “Uno de los prerrequisitos para que se pueda hacer investigación e innovación, y para que esas cosas sean un factor clave en el desarrollo económico y social, es la capacidad humana. Nadie duda de que eso exista en Uruguay”, subrayó.

Un ecosistema favorable y atractivo marco regulatorio, son algunos de los distintivos de Uruguay, que explican la notable expansión de su sector farmacéutico y de ciencias de la vida. Además de una ágil red de instituciones, atentas a las necesidades del rubro, el país cuenta con una política activa para el fomento de las inversiones. A su avanzada infraestructura tecnológica, se suma la alta disponibilidad de profesionales para I+D, en un país que hace del talento nacional su escudo contra el coronavirus.

Para acceder al sitio web de RNME, diríjase aquí.

Para acceder al sitio web de Respirone, diríjase aquí.


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